martes, 26 de diciembre de 2017

¿PERDONA?

No puedo decir que mis palabras no estaban meditadas. Cada una de ellas, hasta el remate, respondían a una un intencionalidad provocada por ese, mal entendido por mi: "Recibo tantas cosas bonitas". Pero esa lectura mediatizada por un subjetivo deseo provocó el error -hasta ahora irreparable- pero que hoy, volvería a escribir: "No se si es por lo que dices o por..." 



Una bofetada en la esencia desbarataba la aproximación y esparcía la duda, tras ella, una sucesión de sugerencias, encadenadas con miedo, a una respuesta que no se hizo esperar, con aquel:


"¿Perdona?" 



Manos de Miguel Ángel


Rechazabas la cercanía, con una pregunta cargada de distancia, disfrazada de razón y de la que no cabía esperar otra cosa que venía a esculpir el sin sentido de mis tribulaciones. Habías desbaratado un cúmulo de sentimientos sin dar pie a la duda. Yo quería contrastar, y por qué no, llegar a confirmar si se habían depositado, en tu persona, como a mí me había ocurrido. La rápida contestación, con  ese: "¿Perdona ?", me torturó.


Sumergido en un mar de confusión, rodeado de terribles dilemas y pulverizado con tu único mensaje al que le pusiste  un tono en forma de reproche que invadió el lugar de los sentimientos, elevando la manifestación en mi piel del sonrojo,  que sentí en el rostro y que  con la edad no se manifiesta. 


Experimentaba el ridículo en la distancia, agravado por el manifiesto silencio y la imposibilidad de respuesta que se limitó a un excusa fugaz con el:  "Perdona tú", sin convicción, de forma defensiva, piadosa y exculpatoria. 


Me sentía ante una llamada de atención que ocultaba un agravió -así lo entendía- al que no podía responder en el instante que lo requerías; condicionado por miedo a descubrir, mas allá de mi total empatía, mi incipiente sensación de cariño ante una situación no buscada y sobrevenida por la confusión que experimentaba ante un rostro que me resultaba conocido y unos gestos que prolongaban esa admirada personalidad hasta hacerla próxima a mi piel. 



Arco de Triunfo (Barcelona)


Si la respuesta hubiera sido abierta, hubiera tenido que pensar como contestarte poco a poco, gota a gota, para mostrar mi aprobación a tus detalles, hasta llegar al todo, en esa fría mañana que ofrecía contraluces en cada rincón hasta descubrir una nueva visión de las cosas aparentemente conocidas. 


Ante todo este marasmo de interpretaciones, que vistas con la distancia que dan los días, quedan diluidas -o no- , tengo una buena noticia, he conseguido el libro que me has recomendado:



DESCUBRE LA BARCELONA MASÓNICA



Javier Aragüés (diciembre de 2017)


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